La ausencia de Pedro Lemebel

La Ausencia de Pedro Lemebel. Ensayo readaptado de la primera versión en inglés de 2018 ( que fue tomada de una versión previa en Facebook). Sobre la vida de Pedro Lemebel y sobre mi relación con su escritura.

Pedro Lemebel fue un escritor y performer nacido en Santiago de Chile en un barrio pobre. Él pertenece, en diferentes niveles, a distintas minorías: él fue gay, pobre y descendiente de pueblos aborígenes.

"Pedro Segundo Mardones Lemebel​ (Santiago, 21 de noviembre de 1952, 23 de enero de 2015)​ fue un escritor, cronista y artista plástico chileno."(Wikipedia)

Él fue ampliamente conocido por sus performances con Francisco Casas, en un colectivo de arte conocido como Las Yeguas del Apocalipsis, Realizaron performances representando la posición de las minorías gay en Chile. La que personalmente recuerdo por su impacto en mi memoria, como testigo de oídas, fue La Cueca de los Vidrios Rotos. Pedro y Francisco bailaban sin zapatos sobre esquirlas de vidrio esparcidas sobre un mapa de Sudamérica, representando los efectos de la Conquista Española y las intervenciones norteamericanas. Ellos manifestaron que querían hacer presentes, también a todas las mujeres que bailaban solas, sin un compañero de danza, a propósito de todos los hombres perdidos y torturados en los años de la Dictadura Militar (Informaciones obtenidas en el sitio web de Las Yeguas del Apocalipsis yeguasdelapocalipsis punto cl ).

El retrato ilustrado de Lemebel está basado en una fotografía hecha por Gabriela Jara, en la Parada Gay de New York de 1996. El disfraz de Lemebel representa el impacto del HIV/SIDA en la vida de la gente gay. Ése año yo estaba trabajando como voluntario en la Fundación Arriarán con personas viviendo con la enfermedad; experiencia que se convirtió en un despertar de conciencia sobre el tema para mí. En esa época la mayor parte de los infectados moría por falta del cocktail de medicamentos, que el Estado no era capaz de solventar. El precio en esa época era absurdo: US$ 1000, cuando el sueldo mínimo era US$ 56 (tomando como referencia el precio del dólar a Diciembre de ese año, esto es, $420 pesos chilenos).

Lo ví tres veces.

La primera vez, cuando tenía 26 años. Fuí a la Sala Shakespeare, un bar en el Barrio Bellavista, con dos amigos. Cuando entré al bar, él estaba sentado con el curador del Museo de Bellas Artes de la época (según me fue dicho), y apuntándome, hablaron al mismo tiempo: Entraste al concurso! Casualmente uno de mis amigos conocía a Lemebel por su trabajo y se acercó a preguntarle de qué concurso estaba hablando. Ellos estaban haciendo un juego. Estaban eligiendo a Mister Gay Bellavista. Fue halagador y perturbador al mismo tiempo, para alguien que confía más en su cerebro que en su cuerpo. (wink, wink)

La segunda vez lo ví corriendo de stilettos en dirección al Museo de Bellas Artes de Santiago, Parecía altísimo y magro, completamente de negro, con una bufanda roja al cuello. Y de remate, una boina negra francesa.

Por ese tiempo, ya había leído muchos de sus libros y disfrutaba, con rubor en las mejillas del alma,  las referencias sexuales y el uso del lenguaje. Yo no entendía cabalmente porqué Lemebel usaba el lenguaje de esa forma, creando palabras del modo que los gays lo hacen. Si tienes amigos gay, quizás puedan identificarte con esta idea. Me tomó un monte de tiempo comprender la razón. Pero finalmente lo hice: es una prerrogativa de las personas que crean mundos. Siempre estaba escribiendo pequeños textos yo mismo, pero estaba confinado y ciego dentro de los límites del lenguaje correcto. De improviso entendí que puedes crear lo que quieras, incluso en la cuna de tu idioma materno.

La última vez que lo ví, a principios de la primera década del siglo 21, él estaba tomando un café en el Barrio Bellavista, donde usualmente se movía. Él parecía pequeñísimo y delgado en extremo, bebiendo café en La Rosa, conocido café de Santiago por los helados de sabores antiguos, como canela o rosas. La voz de las minorías estaba menguando y podías sentirlo en el aire.

Lemebel murió de cáncer cuando yo estaba lejos de Chile. Como ahora. El primero de los muertos que vería de lejos desaparecer.

Mejor de esta forma.

Siempre puedo imaginar que los que murieron en mi ausencia aún viven. 

Lemebel corre atrasado en tacos altos por Bellavista. 

Mis abuelas asisten programas antiguos en la televisión. 

Mi tío de la playa bufa como un toro, porque llegó caminando desde su oficina, varias cuadras lejos de su casa.

La ausencia como disculpa al sufrimiento.

( La primera versión en inglés de este texto, adaptada de una más antigua fue publicada en https://blog.pablolarah.cl/2018/12/illustrating-lemebel-catrillanca.html)