Rafael Gumucio en La Ciudad y las Palabras

Charla de Rafael Gumucio en La Ciudad y las Palabras, 2007. El presentador es el escritor Gonzalo Garcés. "La Ciudad y las Palabras" es un Programa dependiente del Doctorado en Arquitectura y Estudios Urbanos de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Esta vez llegué temprano al debate, pero había empezado antes, así que puede que me haya perdido algo. Rafael Gumucio (RG) y Gonzalo Garcés (GG) frente al público a la cabecera de la mesa. Esta vez el tema era el libro Comedia Nupcial. Rafael Gumucio habla rápido y con una erre que recuerda a la erre francesa que, a veces, hace su hablar muy críptico.


Habla primero GG

GG: ¿Cuál es el problema entre Mario y Teresa en el libro?
RG: El problema es de Mario. Él ve las relaciones con la vida de forma poco armónica. Se casa sin amor. Siempre le pregunta a su mujer si lo ama. Teresa lo ama. Hay un limbo de incomunicación, que es común en las parejas actuales. Él lo aborda como un problema científico.
GG: Es un persona infantil y cerebral. 
RG: Mario quiere que le haga explícitas cosas que no son. Ella le explica porqué está con él. Ella considera que es una especie de obligación decir lo que le pasa. Ella es más frágil. En su historia de vida, por ejmplo, el padre mató a la madre.
El hombre es más débil e infantil.
Al final llegan a un arreglo ilógico.
GG: El tema del sexo: No pueden hacer el amor, que es el tema de la novela contemporánea.
RG: Ella quiere, pero quizás quería que la forzara. Pero él no la sedujo, se transformó en un problema.
Eso es lo que hacen las mujeres, por lo demás, en los sesenta. Quiere desvirgarse, pero quiere ser forzada y no entregar su virginidad voluntariamente.
GG: Es una escena que se repite, en que tratan de hacer el amor y no lo logran. Ella parece decir que se casó con él porque era asexuado. El sexo es problema.
RG: No, para nada, cuando finalmente tienen sexo. Todo funciona.
El sexo es una moneda de intercambio. Es un poder. Él se acomoda. No es hombre, debería haberla violado o dejado.
GG: Hay una sola escena de sexo. Los escritores ponen habitualmente el sexo como una fiesta.
RG: No sé de donde sacan eso los escritores. La vida sexual es un lugar de desencuentro mutuo. Me interesa describir con realismo. Aunque hay que exagerar un poco.
La experiencia sexual es frustrante.
GG: Los escritores hablan de un realismo de tiempos antiguos (se refiere a novelas de época). En el sexo…¿es igual?
RG: En España hay mucha literatura de sexo y mucha oferta de sexo, pero hay mucho reprimido.
GG: En este desencuentro, aparece la hermana de Teresa, Rosario. Mario se enamora de ella. ¿Lo puedes explicar como autor?
RG: Hay amor poético. Los dos hacen pactos implícito de no amarse, cuando se casaron. Luego, lo hay y no se rinden a la evidencia. Lo que provoca momentos ridículos.
GG: El otro tercero es Hans.
Es como el hijo de los dos. Es un títere de la pareja y una víctima para lanzarse cosas. Es el que se hace cargo de Teresa.
GG: La exageración como tema. Se exagera el dolor, por ejemplo. No es fácil transformar cosas como el dolor en literatura.
(Suena ostentosamente el teléfono de Gumucio. Se para para contestar, pero a medio camino decide cortar).
GG: Transforman el dolor en algo grotesco.
(Se para de nuevo para contestar. GG lo alienta a que hable con libertad. Lo llamaba su mujer que estaba haciéndose una ecografía).
GG: Por ejemplo, la primera vez que tienen sexo. Él trata de reparar la caldera, se besan y terminan teniendo sexo. O cuando Mario se va de putas, sin éxito y vuelve desafiante. Piensa decirle a Teresa que está meado y que huele a axilas y que se ha ido de putas. Es una exageración.
RG: Hay exageración, pero no tanta. No son elucubraciones o situaciones lejanas. Hay cosas reales. Como autor, recuerdo situaciones raras y no las olvido.
Ejemplo: Describí mi circuncisión en el The Clinic.
GG: Te has convertido en un personaje y has contado algunas cosas y otras no.
RG: El acceso a cosas dolorosas ayuda a escribir. El hecho de contar tus cosas personales y dolorosas, las convierte en no íntimas, porque ya fueron contadas y están elaboradas.
Hay cosas que tienen componente emocional. Hay muchas cosas personales.
Puedo contar cosas con el personaje cosas que me dan pudor, según la lógica del personaje.
El personaje es una exageración de una parte de mí. O de quien fui en un momento. Cuando eres viejo tienes gran material que escribir, por lo que fuiste. Uno puede ridiculizarlo o verlo con ternura, se puede contar de muchas formas.
GG: Dentro de los modelos de escritura…¿sigues a Woody Allen, por ejemplo?
RG: No sé si a Woody Allen, pero sí a Proust.
Casi todo es autobiográfico en Proust. Todos los autores que me gustan escriben sobre sí mismos. Desde Millar a Hemingway.
Hemingway es autobiográfico, pero, paradójicamente, no se dedica como los otros al género.
GG: ¿Qué pasa cuando das el salto a la ficción en el libre? Por ejemplo, cuando está en el Vaticano.
RG: Eso es el recurso del sueño. Todo puede ser reinventado. Recurres a personajes conocidos. Otros no lo hacen.
Ej: Pedro que representa a Tolstoi en Guerra y Paz.
Invento, pero la trampa es que se copia a otras novelas o películas.
Las novelas que valen son las que no se esperaban. Las que rompen con su propio molde.
Un joven pintor quiere exponer en el MOMA, pero los grandes pintores querían hacer otras cosas. En la novela es igual, puedo pretender escribir una gran novela, pero el problema es inventar novela que no existe.
Se debe romper el marco como buen escritor.
El verdadero talento es irse del prestigio.
La mejor novela no es la alabada por la crítica, sino la que sea mía.
GG: Al romper con lo establecido…¿Ves algo que puedas romper visiblemente?
RG: Eso intento. Por ejemplo, en las películas de Jean Luc Godard, el robo de un banco es real, es diferente. Un tema usual transformado. Se parece al tema de un robo de un banco. Algo estéticamente bello y mejor de lo que es.
GG: Está la tentación de lo estético.
RG:En la vida se asimila a una novela y la traduce.
El trabajo del escritor es codificar sus propias creencias.
GG: Entre el cliché y lo revelador. En La Comedia Nupcial tocas el tema de la UP y el Golpe Militar.
RG: Para escribir la novela busqué hacer una novela de época, busqué documentación. Era esa mi motivación. Y lo otro es la sexualidad de ellos. Pero lo fundamental era la novel a de época.
Cervantes escribió una novela de caballería y le salió otra cosa, una parodia.
GG: Habilidades y dificultades al escribir. ¿Qué te cuesta?
RG: Cuesta el análisis. Lo que es más espontáneo es lo mejor logrado.
La novela cuesta mucho en las escenas de relleno. Ponerlo en la trama. Lo hago solo si copio modelos. Y como soy un escritor mal alumno, se nota mucho.
No puedo ser correcto. Lo único que me sale bien es cuando soy original. Cuando no hay parámetros del profesor para medirme.
Hay que asumir que el desorden es algo propio.
GG: Un efecto del libro es que pasan muchos años y los personajes no cambian. Es algo elogiado del libro. La relación de pareja como trampa. ¿Fue accidente o fue forzado?
RG: Sí, fue casual. Traté de hacer el paso del tiempo histórico. Era algo que desarrollaba del todo o se borraba.
Mi problema con la novela es que tengo una idea muy elevada de la novela y admiro enormemente a los grandes novelistas.
Eso me dificulta conciliarme con mi verdadera realidad.
GG: Tu grupo dentro de los escritores…
RG: Saul Bellow, por ejemplo.Tiene una novela excesiva. Es espectacular. Narra un personaje que es hijo del alcalde de Chicago con estudios universitarios tardíos, que por lo mismo es extraño al referirse a ciertas cosas. Cae en el realismo sucio de los veintes.
Otro es Cocteau.
En Chile con Edwards Bello. Aunque me gusta Manuel Rojas.
Pienso también en Roberto Arlt, con El Poeta Rabioso o Los siete locos y el Lanzallamas, en que copia a Dostoiewsky. Es un absurdo. Cien páginas de diálogo. Es novela fallida, pero apasionante. Reconozco la energía del estilo. Hay mundos delirantes.
Chejov y Tolstoi son dioses del Olimpo.
Por ejemplo: En El Principe Idiota, cómo se puede creer en un personaje así.
GG: Hay un agrado de Tolstoi y otros de formas armónicas, pero …¿Te quedas con los caóticos?
RG: No, pero yo soy así. Me gustaría ser más ordenado y más lógico.
Me parezco más a Gabriel García Márquez.
Son personajes monstruosos para nosotros, pero son novelistas al cien por ciento.
Yo no podría estar sólo escribiendo novela.
GG: La pareja de la Comedia… es representativa de la chilenidad. ¿'Lo crees así?
La relación era en el Chile de los 60's. Hay discurso político evidente.
El problema de la política me interesa, como en Shakespeare.
Hay escritores que no tienen opinión. Cuando voy a un país, me gusta ver sus sesiones de Parlamento.
Quería poner ese tema también en la novela. Meter más información. Luego escribí un libro sobre política.
GG: Dices que en Shakespeare la esencia de la narración es política.
RG: Hay novelas políticas. Pero en un momento se separa. Se transformó en ciencia, en literatura.
La literatura es experiencia vital, es ubicua, conoce todo, se mete en todo.
Culpo a Flaubert de ello. No le interesaba la política, hizo, por tanto, un canon que le
Interesaba a él.
En Shakespeare hay temas políticos, como la traición, la unión de reinos, etc.
Ejemplos: Romeo y Julieta, en las obras de teatro. En Otello, le inventa un romance a un tipo que ascendía en la esfera política.
En Shakespeare también hay travestismo sexual y político. La forma de crecer políticamente es pasar por el otro. Por otro.
Los periodistas siguen esa vertiente.
GG: El travestismo como modo de crecer. No querer ser lo que se es. Es estéril.
RG: Puedo estar equivocado. Al revés. No es estéril. Las novelas hablan de lo que se quiere ser, de otro.
El Quijote nunca logró ser lo que se propuso, lo que quiere ser, es un intermedio.
En la novela se cuenta la historia de un personaje que era de tal formay que quería ser otro.
El novelista castiga al que se transforma.
Ejemplo: En Flaubert hay envenenamientos. Prefiere que la gente no se mueva de su escalafón social.
Su deseo de transformación lo transforma de todas maneras.
En las novelas rosa o kitsch si hay transformación.
En la novela negra quiere volar y se mata.
GG: La novela refleja la realidad de la gente: se muere.
RG: La poesía lírica es al revés. Cuenta lo que son las personas, no lo que quieren ser.
Es el descubrimiento de quien soy.
En la novela no ocurre.
GG: Electorat dice que los escritores chilenos de novela vienen de una clase determinada.
Es triste para todos, aun para los que sí podemos escribir novelas. La novela burguesa (Donoso y Edwards) nace frente a la novela social, de antes de los cincuentas. La clase alta copia eso, las novelas sociales. Pero aparecen Donoso y Edwards e inventan otra vía.
Es empobrecedor.
Es un momento gris pálido la literatura.
En Chile escriben otros también. Bolaños es clase media ilustrada.
La literatura romana era elitista y no por eso mala.
GG: Hay libros que no son novelas y que pueden ser novelas. Rumbos posibles para salirse del marco. Como en Rebeca de Borges.
RG: Citar a Borges es exagerado. Quizás me equivoqué.
En lengua castellana no existe un retrato de mil páginas. En inglés sí. Las biografías. Los ingleses piensan que es novela.
Otro caso son los diarios de vida, que se leen como novela.
El placer estético es similar.
P: ¿Te gustan los cuentos?
RG: Escribo pocos cuentos, pero lo he hecho.
Prefiero la novela. Aunque prefiero las entrevistas al autor, o los chismes.
Escribir cuentos produce neurosis. Es mentalidad distante.
La rabia de un cuento malo es distinto a la rabia de una mala novela. Es peor la del cuento.
La mala poesía es aún peor.
A la poesía no se le perdona nada. Al cuento menos, a la novela se le perdona más.
Los cuentos me producen emoción estética muy fuerte y cercana.
Los cuentos de Kafka no son cuentos. Son kafkiadas. Son lecciones de sabiduría. No cuentos.
GG: El cuento tradicional tiene un final. Para Kafka y Maupassant son estructuras abiertas.
RG: A Kafka no se le puede poner con el resto de la novela. El Proceso no está terminado. Pertenece a otra forma de abordar la literatura. Hay tradición más oculta y más propia de Kafka.
GG: Thomas Mann es un autor de debate y política.
RG: Nunca pude terminar una novela de Mann, aunque he hecho artículos sobre él.
Me gustan los diálogos.
Antes hacía diálogos minimalistas.
GG: La idea de meterse en la cabeza de otro es de época. Vallejos repudia de eso y escribe en primera persona.
RG: Soy nostálgico. Me gusta esa idea de comprender distintos personajes.
P: ¿Hay ejercicio modélico?
RG: En castellano hay tendencia al realismo. Como el movimiento de 1842.
La novela fue producto de liberales, de tendencias socializantes, que querían mayor libertad.
Con las excepciones en Chile de Juan Emar y Jodorowsky.
Esto es el mundo de la novela en Chile, realidad.
En Argentina son más fabuladores. A mí no me molesta.
Llegué a Chile a los 14 años. Antes leía otras cosas. Mi primera lengua es el francés. En Francia existe el género de la Autoficción, de escritura biográfica.
También los aforismos, que es género.
En Francia la novela no tiene el prestigio de acá. Hay otros géneros como las memorias, biografías, etc.
GG: La novela francesa es aburrida, ombliguista. Por eso no tiene éxito.
RG: Es fruto de Flaubert la visión obscura, que odiaba al mundo.
Es visión que no comparto.
Los ingleses y norteamericanos son más livianos.
El intelectual de la época de Flaubert pensaba que la vida era atroz.
El drama contemporáneo es que la gente no quiere morir.
GG: ¿Una escena que te haya gustado y que te habría gustado escribir?
RG: Millones. Leer es conectarme como persona con gente más sabia, más inteligente. Me asombran los tonos. Me pasó con Proust. Escribió el libro que me habría gustado escribir. En todo, incluso los defectos. Ejemplo: los esbozos autobiográficos, como cuando espera que su madre se despida de él antes de dormir.
Al final, se toman incluso las opiniones no compartidas como propias. Las cosas no vividas.
El libro de Proust me marcó. Me obligó a no ser Proust, a vivir otra vida.
La idea fundamental es que el arte es la única forma en que la vida humana cobra sentido, se recupera el tiempo perdido.
GG: Es la única novela canónica que tiene final feliz.
RG: Le podría discutir a Proust, pero mi obra no refleja esa cuestión. Soy una pulga con ambición.